Jesús Sanchis

Hola soy Jesús, básicamente una persona más, con mis miedos, mis inseguridades, estrés, momentos de vagancia, otros de exaltación y algunos de querer desaparecer. Durante algún tiempo todo esto me atormentó, pero gracias al paso de los años y la ayuda de mi familia y de buenos amig@s, compañer@s, directores/as y profesionales de la salud, he podido llegar a comprender que todo esto no es ni bueno ni malo, simplemente es natural y necesario.

Los animales que habitamos este planeta aprendemos de tres formas: Una, por lo instintivo (lo genético) lo que los años de evolución han grabado en nuestros genes. Hay cosas que aunque nadie te explicase no harías y otras que sí. Por ejemplo, nadie explica a ningún recién nacido de ninguna especie animal que ha de mamar nada más nacer, sin embargo, si tras el parto pones a un bebé cerca del pezón de la madre, él lo buscará, lo encontrará e inmediatamente se pondrá a mamar. Eso es una conducta instintiva. El segundo método, es el aprendizaje que recibimos de nuestros padres, pero también, y ahí nosotros ganamos a las otras especies, de amig@s, compañer@s, profesores/as, profesionales de la salud, parejas, abuel@s, hij@s… Contamos para bien en unos casos y para mal en otros, con muchos educadores a nuestro alrededor. Y finalmente el tercer método: el ensayo/error. Éste último es de los más dolorosos a todos los niveles (físico, emocional y social), sin embargo, muchas personas afirman que es el más educativo. No sé si es cierto esto último, pero he de decir que es con el que más he aprendido, y gracias al cual, a día de hoy, mejor consigo empatizar con el resto de personas y mejor puedo comprenderlas, ya sea en el trabajo de la universidad, impartiendo formación o pasando consulta. Es por todo ello que me gusta tanto esa frase que dice “todo lo que sucede conviene”, porque sí, somos lo que somos gracias a nuestras vivencias y a nuestras decisiones anteriores, acertadas o equivocadas, pero todo ello es lo que nos hace ser lo que somos hoy. Y yo estoy muy agradecido a todas las buenas decisiones que tomé, pero no lo estoy menos a los errores cometidos, o como yo los llamo, a todos los aprendizajes que cometí.

Podría extenderme un poco más hablándote de mi historia, de cuáles fueron algunas de esas decisiones que tomé en el pasado y que fraguaron una historia un poco inusual. Pero en lugar de eso te invito a que, si te interesa, leas estos artículos que escribieron sobre mí Ana Madroño (http://goo.gl/4oyxBc) y Cristina Marqués (http://goo.gl/rBAsmO), dos buenas y estimadas amigas.

Actualmente soy, ante todo, una persona afortunada. Quizás haber partido, literalmente desde cero, me hace disfrutar tanto de una vida que jamás imaginé. Soy Dietista-Nutricionista, aunque quizás conozcas más a quienes nos dedicamos a esto como dietistas. Pero a mí me gusta más definirme como nutricionista, pues en mi opinión, la famosa frase de “somos lo que comemos” tiene un pequeño error, en honor a la verdad deberíamos decir algo más extenso, algo así como que: “somos lo que digerimos y finalmente absorbemos, e incluso lo que ni una cosa ni la otra, para que finalmente sea nuestra microbiota intestinal que lo fermente”.

Terminada la carrera en la Universidad de Valencia, hice un máster de Fisiología Integrativa en la Universidad de Barcelona. Todas estas formaciones, más otras adicionales, han sido importantes para adquirir conocimientos y herramientas. Pero hay algo que siempre repetía antes de mi incursión en los ambientes universitarios, me gustaba decir que no tenía estudios universitarios, pero que contaba con estudios en Mundología. Y he de confesar que es algo de lo que a día de hoy, no me arrepiento para nada. Todos los años que pasé fuera del sistema educativo, trabajando en el campo, en la obra o entrenando cada día en bicicleta, me sirvieron para aprender cosas que no se aprenden en la universidad y para adquirir valores sin los cuales todo esto no hubiese sido posible.

Mi estancia en Barcelona fue una temporada inundada por las dudas sobre qué hacer con mi futuro, no sabía ni qué hacer ni donde hacer. Finalmente recalé en un grupo de investigación centrado en la microbiota Intestinal y las patologías asociadas. De mi época en un laboratorio de investigación en el que lo único que importaba era el trabajo y los resultados, aprendí muchas cosas, un tipo de aprendizaje del tercer tipo comentado. Un error que era necesario para descubrir un mundo realmente apasionante, el de los microbios que colonizan nuestro organismo y que tienen una importancia sobre nuestra salud que todavía no alcanzamos a comprender. Fue también, una época importante para adquirir la seguridad necesaria que me permitió decidir que me dedicaría en cuerpo y alma a aquello que me apasiona, que lo haría siempre rodeado de personas, personas que sean grandes profesionales, pero que ante todo, sean compañer@s con los que poder hablar, debatir, compartir, sentir, reír, llorar… De esa época que podríamos considerar para olvidar, gané mucho más que perdí, por eso, casi siempre “todo lo que sucede conviene”. Ahora formo parte del Grupo de Pediatría del Departamento de Pediatría, Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina (Universidad de Valencia). Un grupo liderado por mi directora, la Doctora Pilar Codoñer, una médico, investigadora y profesora brillante, pero sin por ello dejar de ser una persona extraordinaria.

22 de diciembre del año 2014, un día inolvidable por diferentes motivos. Y el día en el que conocí a la persona más maravillosa sobre la faz de la tierra. Junto a Lucía he crecido profesionalmente, y es que compartir tu vida con una gran referente de la alimentación natural de nuestro país, supone aprender y mejorar, cada día, en cada instante. Pero más allá de lo que supone compartir nuestra vocación y nuestro trabajo, Lucía me hizo crecer mucho personalmente. He pasado años trabajando duro para obtener las mejores notas posibles, prometiéndome a mi mismo que después del próximo examen me relajaría y alcanzaría la felicidad. Pero después de un examen llegaba otro, después de un curso otro, después de un proyecto otro… Así es como logré muy buenos resultados académicos, como recibí importantes reconocimientos y como logré que nunca me dijeran que no en ningún grupo puntero de investigación en el que solicité mi admisión, pero también fue así como nunca logré alcanzar la anhelada felicidad. Y así fue durante años, curso tras curso, proyecto tras proyecto, hasta que Lucía me contagió, su lema vital: “La felicidad no es un destino al cual llegar, sino una forma de viajar”. Actualmente disfrutamos juntos de una viaje dedicado al aprendizaje, la investigación, la divulgación y la enseñanza de las cosas del comer, con ciencia pero sobre todo, con coherencia y sentido común. Y todo ello sin dejar de lado el tiempo para nosotros, para nuestr@s amig@s y familiares, para el deporte, nuestro tiempo de compra, de cocina y de alimentación sana y consciente.

El campo sobre el que más me gusta investigar, aprender y divulgar es el de los problemas gastrointestinales y de los microbios que en el intestino habitan: digestiones pesadas, gastritis, acidez, estreñimiento, gases, alteraciones de la microbiota intestinal… y ver cómo todo esto guarda una estrecha relación con lo que sucede durante los primeros compases de la vida: la gestación, el parto, la lactancia, la introducción de los alimentos… ¿Y por qué este campo?, supongo que la respuesta está en otra de las frases que más me gusta: “terminamos enseñando lo que más necesitamos aprender”. Al año de vida tuve una infección de orina muy grave que se complicó hasta tal punto que estuve más allí que aquí. Estoy seguro que los múltiples problemas de salud que he padecido están íntimamente relacionados con las tandas de antibióticos que tomé, y que por un lado me salvaron la vida y por otro me marcaron de por vida. Alergias, asma, ansiedad, gastritis, cardias incompetente, digestiones lentas, intestino irritable, sensibilidad química… Con el tiempo y la ayuda de grandes profesionales como mi buen amigo Xavi Cañellas, descubrí que todo esto tiene mucho, pero que mucho que ver con la mala programación inicial en los primeros compases de mi vida, y con el arsenal de fármacos que he tomado desde que nací. Y creo que es por todo eso que me ilusiona y emociona asesorar y compartir con todo tipo de personas y empresas tanto mi experiencia vital, como los conocimientos adquiridos desde que hace 10 años decidí retomar los estudios, pero esta vez, con ilusión y motivación.

Al final he comprendido que las vivencias pasadas, las buenas personas y no tan buenas, las decisiones buenas y las que me hicieron aprender, los problemas de cuerpo y mente sufridos, tratados y finalmente aceptados y comprendidos, las múltiples medicaciones que he tomado… He comprendido que todo esto era necesario para que hoy sea la persona más afortunada del mundo y me ilusione tanto seguir aprendiendo, divulgando y ayudando a quienes así lo deseen.

Nada más, solo darte las gracias por entrar en mi web, espero que todo aquello que puedas escuchar, ver y leer, fruto de un trabajo nacido de la ilusión y la experiencia propia, pueda ayudarte a mejorar tu calidad de vida.